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El mérito individual manda en las subidas salariales de los directivos

Sentirse valorado en el puesto de trabajo constituye sin duda un objetivo prioritario para cualquiera. El reconocimiento de compañeros y superiores, el prestigio laboral o el peso de las propias propuestas son algunas de las manifestaciones de esta valoración, pero el factor determinante sigue siendo el retributivo. Un reciente estudio de Hewitt Associates ha cuantificado el porcentaje de incremento salarial que se atribuye a los méritos personales entre los trabajadores europeos.

Julio de 2001. Corren malos tiempos para las reivindicaciones salariales colectivas. Los repuntes inflacionistas y la preferencia por un tratamiento individualizado en toda Europa hacen que predomine la consideración de los méritos a la hora de replantearse la retribución de los trabajadores, sobre todo en el caso de directivos y altos directivos.

Así lo demuestra un reciente estudio elaborado por Hewitt Associates a partir de una encuesta a casi 1.000 empresas de doce países europeos (56 de ellas españolas). En la nómina de encuestadas se incluyeron tanto compañías con menos de 5.000 millones de facturación como grandes corporaciones con más de 50.000 millones, así como firmas representativas de diversos sectores. En concreto, se analizaron empresas de alta tecnología (14%), automoción (20%), farmacia (10%), productos de consumo (20%), química (10%) y actividades diversas (26%).

Los datos extraídos por Hewitt de esta encuesta revelaron que el 74,7% de los trabajadores europeos cuentan con incrementos salariales relacionados con los méritos, porcentaje que alcanza al 84% de los altos directivos y al 79,8% de los directivos. En España la media se sitúa en 77,2%, aunque en el caso de los altos directivos llega hasta el 92% y desciende al 78% en el caso de los directivos.


Qué se considera mérito individual

Para Antonio Linares, director general de Hewitt Associates, "los incrementos por mérito, salvo excepciones, van a seguir siendo superiores a los incrementos generales, y ello por dos razones: ligan el poder adquisitivo a la contribución del individuo y su cálculo está basado en todos los componentes de la retribución fija y no sólo en el salario de convenio".

El estudio no efectúa ningún listado exhaustivo de los méritos valorados por las empresas ya que, precisamente, se trata de valoraciones individuales, "de forma que cada compañía valorará unos méritos u otros de cada uno de sus empleados". Sin embargo, sí observa dos grandes grupos de consideraciones por parte de las empresas:

Desempeño general de la persona en su puesto de trabajo, valoración del cumplimiento de lo que han sido sus responsabilidades y su contribución hasta ese momento.

Conocimiento, habilidades y actitudes desarrolladas por la persona a lo largo del año, es decir, una valoración de las nuevas responsabilidades que puede ir asumiendo.


España, a mitad de tabla

La comparación entre los países europeos muestra algunos datos en principio sorprendentes, como la presencia en los primeros puestos de valoración de los altos directivos (ver gráfico) de economías modestas como las de Irlanda (el 100% de sus altos directivos tienen este tipo de incremento salarial), República Checa (el 98%) o Portugal (el 96%).

En el otro extremo se sitúan Alemania (56%) y Bélgica (72%). Según el estudio, una de las causas de esta situación radica en al débil inflación de estos países, frente a los repuntes inflacionistas de los anteriormente citados, lo que obliga en ellos a imponer un tratamiento individualizado.

España se sitúa en el sexto lugar de esta clasificación, con un 77,2% del total de sus trabajadores beneficiados por esta forma de incentivación retributiva. El incremento salarial medio registrado por este motivo en nuestro país durante el año 2000 fue del 3,1%.

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